O assalto a Zarza la Mayor, 11 a 16 de Junho de 1665 (2ª parte)

O saque e incêndio de Zarza la Mayor pelas forças comandadas por Afonso Furtado de Mendonça ocorreram após a imposição de severas capitulações e a evacuação da guarnição e população locais. Somente dois anos e meio depois, com a assinatura da paz, regressariam os habitantes, aos quais se juntariam algumas famílias de Ceclavín, Brozas, Membrio e outras localidades. O sucedido em 1665 reflectiu-se no topónimo pelo qual a vila ficou conhecida durante algum tempo: Zarza la Quemada. Mas vejamos a descrição do assalto pela pena de um habitante de Zarza, aqui transcrita no castelhano original, que não será de difícil entendimento:

“… En las pocas ocasiones que he tenido en que servir a Vmd. no me han dado lugar a que haya tenido hasta agora ninguna en que escriba a Vmd, aunque en mi memoria y voluntad siempre ha estado vivo el recuerdo de servirle. Y porque ahora le considero no solamente apesarado, sino confuso con la variedad de nuevas que por allá han corrido, he querido en esta darle a Vmd. cuenta de todo cuanto ha sucedido en nuestra Zarza.

Vinó el enemigo, jueves medio día 11 del corriente, con 4000 infantes y 600 caballos, y de hecho se arrimó a tiro de pistola de la muralla, porque como el tiempo era de segada y el lugar se componía de gente trabajadora, estaban los más fuera, con que adentro no se hallarón más de 204 hombres, soldados y vecinos, en que entraba la compañia de caballos naturales; puso tres ataques; el uno se entró luego en la ermita de Nuestra Señora del Castillo; el otro desde la Fuente Concejo, aquel arroyo abaxo a su cortina de Vmd. hasta San Gregorio, y el otro hasta San Sebastian en unos huertos que estaban muy arrimados a aquel fuerte de este sitio. La poca gente nuestra se repartió, poniendo en cada fuerte de los dos que había, en el de San Roque 40 hombres, en el de San Sebastian 30 y en los demas fuertes, que eran 11, unos a 3 y otros a 4, y los caballos repartidos por puestos a 10 y 12 en cada uno para defender los lienzos que estaban desmantelados; de este modo se ajustó la gente y pelearon con tanto valor que el enemigo no pudó conocer nuestra flaqueza.

En viernes en la noche, a la 10 della, dió avance general y se resistió tanto que el enemigo se volvió atrás muy de veras. El sábado, con 5 piezas de artillería que tenía de a 25 y de a 30 libras, se disparó sobre 200 cañonazos, cosa increíble para los soldados, pues todos decían que era cosa de admiración tanto disparar. Y echaron 6 bombas, que aunque atemorizaron, no hicieron daño; las baterías tampoco lo hicieron, porque las pusieron a los fuertes, que era lo de mayor resistencia. En la noche volvieron a dar dicho avance general y por la parte de San Gregorio subieron la escala muchos que desde encima la muralla tuvieron la fortuna de volver a salir fuera, porque los caballos estuvieron tan briosos que no dieron lugar a que osasen entrar dentro. En esta noche arrimaron mantas al fuerte de San Sebastián y lo minaron, porque aunque procuraron con paja, aceite y otras cosas quemarle las mantas, no pudieron, porque las traían aforradas en hoja de lata.

El enemigo había pedido capitulaciones y no se habían admitido, pero ya con la mina y la demasiada artillería y bombas que los iba descomponiendo y más el demasiado trabajo que no podía ninguno reposar un instante, procuraron capitular y ajustaron lo siguiente: Que habían de salir los soldados con sus armas cuerda encendida y vala en boca los de a caballo desmontados y con sus armas, que para la gente de guerra habían de dar 20 carros en que sacasen su ropa y para los vecinos 50 cabalgaduras que sacasen cargadas, y que cada uno, tanto soldados y vecinos, como mujeres y zagales, sacasen sobre sí lo que pudiesen.

De contrario sentir fueron muchos que no querían todavía capitular; otros quisieron, y Martín Sánchez Pardo, con otros majaderos que le acompañaron, los ajustó y firmó, domingo a 5 de la tarde, con que si con socorro real no fuese socorrido, entregaría la plaza martes a las 6 de la mañana. No lo fué, y entrególa, saliendo la gente para Ceclavín los más. y algunos para esta villa, que así fué el trato.

Entró el enemigo, quemó y destruyó el lugar tan de todo punto que no quedó casa sin esta diligencia. Y a la iglesia hizó 3 minas, con que la arruinó toda, cosa tan lastimosa que esto me tiene sin sentido.

La gente se hallaba tan desvalida que todos a una quisieran volverse. Y para ello han despositado dinero con su demasiada pobreza para que mi primo Don Juan Fernández Cabronero vaya a esa Corte a pedir el que S.M los fortifique y le de pan de munición por familias y 200 caballos que montarán 200 naturales y servirán a S.M, destruyendo el país vecino como lo han hecho hasta aquí.

Esto se ha entibiado algo con la rota de nuestro ejército, que porque Vmd. por allá ya lo sabrá por extenso no escribo como fué.

Ante ayer en la noche vino el enemigo a Herrera, que está a la parte de Valencia; quemó el lugar, retiróse ayer a medio día, quedó el castillo; no sé la resolución que tomarán los vecinos, que han sido también muy famosos y han hecho mucho daño por aquella parte; dícese que su exército está junto y quieren dar en Plaza; Dios nos remedie, que esto está de muy mala calidad.

Vmd. me avisará de su salud y de la resolución que para ella se toma con estas cosas de nuestra Zarza; no murieron más de 2 hombres y 2 forasteros; llevaron los ornamentos de la iglesia, el Santo Cristo que habían traído de esa Corte, a la Virgen del Rosario y la de Sequeros, a Santa Clara, San José y otros santos, y en medio de la codicia dejaron a la Virgen Santísima del Castillo, con quien ellos tienen toda devoción. Y ya la tenemos en Ceclavín, cosa que habíamos tenido a milagro de su Divina Majestad. Al Santo Cristo del Paso le quitaron un brazo para desnudarle la túnica de tafetán que tenía tanto tiempo ha; a San Marcos descabezaron, y de este modo hicieron otras infamias ellos, que entre nosotros no faltaron, pues el cura por sacar en 2 carros que le dieron azúcar y cera a medias de solos vasos sagrados y todos los ornamentos de la iglesia, de que el general enemigo hizo mucha novedad, en que se conoce que ya la codicia seria en todos sujetos.

Guarde Dios a Vmd. muchos años. Alcántara y junio, 26 de 1665…”

Agradeço ao estimado amigo Juan Antonio Caro del Corral o envio do documento acima transcrito e do seu trabalho Zarza la Mayor: tierra de frontera y escenario de guerras, recentemente apresentado durante as 1as. Jornadas Culturales Zarceñas, bem como de várias outras informações que permitiram a elaboração deste apontamento sobre o assalto a Zarza la Mayor. De facto, a ele cabe todo o mérito da investigação, eu aqui fui somente escriba.

Imagens: Ambas da autoria de Juan Antonio Caro del Corral – a primeira mostra a vila de Zarza la Mayor em 1665 e os locais de assédio das forças portuguesas, e a segunda apresenta o campanário da igreja paroquial, onde ainda são visíveis os danos sofridos durante o assalto.

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