Em torno da operação da ponte de Alcântara, Março de 1648 – por Juan Antonio Caro del Corral

Como já vem sendo hábito, o estimado amigo Juan Antonio Caro del Corral achou por bem dar o seu contributo sobre o recente artigo a respeito da operação da ponte de Alcântara. Aqui fica, com os meus agradecimentos, a sua colaboração.

Marzo de 1648 fue buena época para el clamor de las armas en la frontera. Apenas comenzado dicho mes, en la comarca defendida por la plaza de Valencia de Alcántara, hubo una sangrienta disputa en la cual los castellanos perdieron 20 soldados. Para responder aquella agresión, desde Badajoz se formó un grueso de tropa que entre el 15 de marzo y el 21 de abril, corrió la campiña de Elvas y sus alrededores; incluso tuvieron tiempo de subir en ayuda de la Raya norte, dónde el ingenio de don Sancho Manuel, general de la provincia beirense, había planeado un ataque para conquistar la agreste posición de Alcántara y su famoso puente romano.


El asalto al puente de Alcántara comenzó en las primeras horas del día 24 de marzo. Al llegar a su objetivo, las tropas de don Sancho Manuel, que habían salido la noche antes desde la plaza fronteriza de Segura, se situaron al pie del denominado Cerro de las Vigas, en la orilla derecha del río Tajo, haciendo frente al acceso principal del puente. El defensor de la villa alcantarina, don Simón de Castañiza, ya tenía preparadas algunas prevenciones para intentar repeler el ataque, pues durante la noche precedente había recibido avisos de movimientos enemigos en las proximidades. El combate fue muy intenso, perdurando hasta las dos de la tarde del día citado. A lo largo de esta jornada, Castañiza envió peticiones de socorro, primero a las poblaciones más cercanas (Brozas, Garrovillas y Arroyo de la Luz), y en última instancia a Badajoz, dónde la noticia llegó en la madrugada del 25. Desde aquí el gobernador interino al mando, don Alonso Dávila, instó a las principales plazas fuertes de la provincia ayudasen en todo lo necesario para levantar el cerco sobre Alcántara; por otra parte él mismo comenzó a organizar soldada para enviarla a dicho lugar. Mientras tanto, Guislain de Bryas, Marqués de Molinghem, avanzaba desde el norte cacereño reclutando más tropas. Los primeros refuerzos llegaron la misma tarde del 24; pero fue durante los días siguientes cuando llegó la mayor parte de la ayuda solicitada por Castañiza. Además, en la frontera de Ciudad Rodrigo, su gobernador, el capitán Francisco de Rada, organizó algunas correrías para llamar la atención del enemigo, intentado que con esta táctica de desvio los sitiadores abandonasen sus propósitos de tomar Alcántara. En un principio parece que la estratagema tuvo resultado, pues Sancho Manuel retiró a sus hombres; pero fue un falso movimiento pues en la noche del 25 ordenó volver a atacar el puente. En esa madrugada los portugueses lograron ganar la mitad del mismo. Desde esta aventajada posición, a partir del día 26 los atacantes se afanaron en colocar minas para volar la fábrica sobre el río Tajo. Don Simón de Castañiza intentó frenar aquellos trabajos, pero dada la carestía de munición y hombres, espero mejor ocasión. Transcurrieron lentamente tres nuevas jornadas, hasta que al atardecer del 29, habiendo tenido noticia don Sancho Manuel de que el Marqués estaba cerca de Alcántara acompañado de mucha gente de guerra, decidió retirarse definitivamente no sin antes dar fuego a la pólvora colocada en el puente. Reventó de esta forma el primer arco, dejando inutilizado el paso. A la mañana siguiente las tropas llegadas desde Badajoz, comandadas por don Juan de Santano, comprobaron los efectos de la mina, poniéndose de inmediato a arreglar los desperfectos construyendo un levadizo de madera en el lugar que anteriormente ocupará la parte volada del puente. En tanto Molinghem, que también había llegado con su gente, se dedicó a cubrir los vados del Tajo para evitar que los portugueses reiniciaran el ataque. Paralelamente, Sancho Manuel envió a Joao de Almeida a quemar las barcas que transitaban en dicho río. A pesar de que los dos cuerpos de milicia llegaron a verse, no hubo combate.

En cambio sí se planteó escaramuza unos días antes, concretamente el 26, cuando la tropa que desde Badajoz subía en auxilio de Alcántara chocó, en las márgenes del Gévora, con otra de seiscientos caballos lusitanos, cuya misión era cortar citados socorros. Se saldó con victoria castellana; de ese modo Santano pudo continuar sin problemas su camino hasta la villa alcantarina, tal como ya hemos comentado anteriormente.

Sancho Manuel quedo bastante satisfecho de su acción, y aunque no consiguió tomar la plaza, al menos por un tiempo logró que los pueblos situados al otro lado del Tajo, como el caso de Zarza la Mayor, Ceclavín y otros, tardaran en recibir refuerzos. Gracias a ello, salvaguardada su retaguardia, en el mes de junio hizo una entrada en tierras castellanas, logrando arrasar varias aldeas del alfoz cauriense. Ese fue el final de la primera parte de la campaña militar de 1648. Mediado septiembre comenzarían de nuevo las hostilidades.

Pero eso es otra historia.

JUAN ANTONIO CARO DEL CORRAL

Imagem: Soldados do período da Guerra Civil Inglesa; reconstituição histórica em Old Sarum, Inglaterra, inícios da década de 90. Foto de J. P. Freitas.

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