Uma incursão no termo de Monsaraz (28 e 29 de Setembro de 1645, última parte) – Carta de D. Gregório Ortis de Ibarra ao Marquês de Molinguen

Com a publicação desta carta, a partir de uma cópia do original em castelhano, termina a série dedicada a este evento menor, quase insignificante, da Guerra da Restauração (não foi insignificante de todo, porque se perderam vidas humanas e mais uma vez a população da raia se viu a braços com as incursões de pilhagem que sobressaltavam o seu quotidiano). A carta é, de facto, um relatório da entrada no termo de Monsaraz, e permite contrapor a versão espanhola às diversas narrativas que sobre o mesmo acontecimento se produziram do lado português. Foi escrita pelo tenente-general D. Gregório de Ibarra, comandante da força espanhola que fez a incursão, e era destinada ao general da cavalaria , o Marquês de Molinguen. As palavras em castelhano são por vezes escritas com grafia portuguesa (por exemplo, companhias em vez de compañias, troços em vez de trozos, etc – de um modo geral, é empregue o ç em vez do z), o que pode tratar-se de um erro de quem copiou a carta original. O castelhano original seiscentista foi respeitado.

Doi parte a V. Excelencia de las aventuras destas companhias, que no ha sido poco, el que todas no quedasen en Portugal, por las buenas noticias que me dio Ramos, que asi sea su salvo. Lo que succedio es que, conforme la orden de Vuestra Excelencia, y lo que tenia dispuesto con dicho Ramos era que las seis compañias se dividiesen en tres troços, el uno en la Luz, el otro en el esguaço, y el otro que passasse Guadiana; para que inquietando Monçaras, saldria a algunos de estos puestos la compañia de Moron [Mourão]. A lo qual digo, Señor, que el enemigo se emparejava y a que no fuesse mas a qualquiera destos troços; y que quedava a la fortuna el buen, o mal successo. Y assi tomamos la marcha el dia que di aviso a V. Excelencia, y el siguiente estuvimos emboscados de donde embié a tomar lengua y truxeron tres, y todos convinieron en que la compañia de Moron  no havia mas que una esquadra, porque todos los demas cavallos estavan mlos de lamparones, y que se havian llevado a curar. Y el capitán havia ido a Helves [Elvas], porque se dizia iva a ser comissario general. Y viendo esto, todos los capitanes y yo acordamos, ya que estavamos en aquel paraje, si se podia intentar el hazerle algun daño al enemigo, y Ramos y todos sus confidentes dixeron que si, y mui facil, porque en dos aldeas que estan mas adentro dos leguas de Monçaraz se podia traher dos mil bueyes y vacas, y preguntandoles si a los esguaços de Guadiana nos podia el enemigo impedir, dixeron que no, por dos causas; la una, porque el enemigo no tenia fuerça para ello, y que nunca acostumbrava ocupar estos puestos, y que quando quisiesse, no se hallava con furça para ello, ademas que quando los ocupasse, que Guadiana se esguaçava por todas partes. Y asi resolvimos el hazer esta entrada, y todos convenimos en que no quedasse ninguna compañia en el esguaço, porque quedaba perdida como lo seran, aunque quedassen mil cavallos  por el mas terreno, y que un infante bale en aquel paraje por vinte. Enfin, Señor, ganamos a estas aldeas, de donde se cogio cosa de seis cientos bueyes y vacas, dos mil cabras, y algunos puercos, y de saqueo una aldea y caserias, y tomando nuestra marcha la vuelta del esguaço, le hallamos ocupadocon gruesso de cavallaria y infanteria y nos fue fuerça el buscar otro, y estaua ocupdo en la misma conformidad; con que fuimos al tercero y fue todo uno; y diziendo a las guias que como me havian dicho, que Guadiana se esguaçava, y no me enseñavan por donde, se encogieron de hombros medio turbados. Esto ès lo que sabe hazer el buen Ramos, y viendo qu eramos cortados y perdidos, embie a Don Juan Unsueta y Don Christoval de Bustamante y mi compañia pera que, perdiendo o ganando, pasassen el esguaçoy que le limpiassen del enemigo, para que yo, en el interin, diesse calor a que pudiesse passar tambien el ganado, y como para obrar esto havia de passar tiempo, el enemigo se engrossava, yo le hize mas de tres horas peleando con el; y como eramos cortados por vanguardia y retaguardia, y el passaje tan aspero, torne a ordenar a Don Juan Unsueta cerrasse dentro de su misma fortificacion con el enemigo, lo qual puso por execucion, y obligo al rebelde a meterse entre unos peñascos. Y viendome yo impossibilitado el poder retirar la presa e salvar la cavallaria, lo hize con toda presteza dexandola, y unos al esguaço, y otros a nado, escapamos con gran ventura, porque el enemigo havia encorporado todo su gruesso. Nuestra perdida han sido diesyseis cavallos muertos de mosquetaços, y quatro soldados muertos y algunos heridos. Lo que puedo asegurar es que creo emos salido bien desquitos. Lo que se pudo salvar fue hasta diesyseis o diesysiete presas maiores y menores, entre las quales ha havido uma excellente potranea y una mula, las quales estos señores capitanes se las embian a V. Excelencia, y la restra entre estos malos guias y dichos capitanes se han consumido. Mi retirada  fue por Moron, y vine a parar a Oliva, oy, sabado, treinta del corriente, y para los cuarteles partiremos mañana, adonde V. Excelencia me podra dar el parabien de tan venturosa retirada. Dios guarde a V. Excelencia muchos años y le suplico otra vez no se fie de gente ruina. Oliva, treinta de septiembre de 645. De V. Excelencia, Don Gregorio Ortis de Ibarra. (Dos cavallos de los mios fenecieron de dos mosquetaços, con que quede acomodado. Sobrescrito – Al Excelentissimo Señor Marqués de Molinguen, guarde Dios, capitan general de la cavallaria del exercito, &tc. Badajoz.

Como se pode verificar, os números apontados na carta do tenente-general Ibarra diferem bastante dos que circulavam entre as notícias portuguesas. Por outro lado, verifica-se a habitual auto-desculpabilização dos comandantes, quando as operações militares não corriam conforme o previsto – traço comum em ambos os exércitos.

Fonte: Copia de huã carta de D. Gregorio Ortis de Ibarra cabo da gente que entrou no termo de Monçaras, para o General da Caualaria Castelhana (Biblioteca Nacional de Madrid, ms. 8187, fls. 43-44)

Imagem: “Cena de pilhagem”, pintura de Sebastian Vrancx, do período da Guerra dos 30 Anos (1618-1648). Museu do Louvre, Paris.

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