Pequenas escaramuças no Alentejo, Maio e Junho de 1646 (documento inédito)

Continuando a transcrição de manuscritos portugueses do acervo da Biblioteca Nacional de Madrid, é chegada a vez de publicar uma breve carta anónima, endereçada a um religioso que havia estado na fronteira de guerra e que dela se ausentara em 27 de Maio de 1646. Como se trata de um treslado do original para um livro de registos e não existe qualquer indicação dos nomes do remetente e do destinatário, nem do local onde este último se encontrava no momento em que a recebeu, fica a dúvida se a carta teria tido como destino final Lisboa (o que é, no entanto, provável). O que desperta maior interesse no conteúdo é a maneira como são descritas as operações de guerra – um acrescento ao mosaico de acções de pilhagem e escaramuças que constituíam o viver quase quotidiano das populações locais, apontado com precisão numérica e narrativa no que concerne aos mais ínfimos pormenores. É muito provável que o religioso a quem era dirigida a carta tivesse ido ao teatro de operações, não por mera iniciativa pessoal e movido pela curiosidade, mas em cumprimento de alguma missão de fiscalização ou informação.

Como nota adicional refira-se que, na carta, o termo “tropa” é usado como sinónimo de “companhia”.

Cópia de uma carta que veio de Olivença a um religioso que tinha vindo das fronteiras havia quatro dias

Saberá V[ossa] R[everência] como o dia seguinte depois de sua ida, que foram 28 do mês de Maio, seria coisa de meio-dia, deram as atalaias rebate e sentiram que vinha tanta gente, que tiraram quatro tiros, e por mais depressa que deram rebate, já os castelhanos vinham avançando pelo outeiro de Ramapalhas, que fica na estrada de Valverde. Fizeram alto à vista da vila e com toda a pressa mandaram batedores pelo ribeiro de Ramapalhas abaixo, e duas tropas de trás [ou seja, no seguimento dos batedores] para pilharem algum gado. Mandaram outros dois batedores e outras duas tropas pelo[s] olivais de Santa Catarina, e vinha a passar defronte do nosso convento, e foram-se ajuntar uns e outros à estrada de Juromenha já com a pilhagem, que foram 30 bois e umas ovelhas e cabras, às ovelhas não puderam chegar porque eles não deram lugar, os bois não lhe pôde a nossa cavalaria ser boa, porque a sua era dobrada, juntamente tinham ainda a mais cavalaria acima para socorrer, e a tudo isto tinha a nossa artilharia jogado neles muito bem, com perda sua. Com tudo isto se retiraram à mais cavalaria que estava por cima de Santa Catarina. A este tempo botaram dois terços de infantaria fora, porque a nossa cavalaria era pouca, e para ver se lhe podiam dar carga [ou seja, abrir fogo]. Tornaram os castelhanos outra vez a vir correr o campo por onde tinham ido, e a nossa infantaria detrás da nossa cavalaria, e seguindo-os sempre por onde eles iam, e a artilharia por donde os via, que lhe não perdoava. Depois de terem corrido esta vila em redor, se foram recolhendo a um monte que chamam Sancha Ladra, ali ficaram esperando duas outras tropas atrás, às quais avançou a nossa cavalaria, vindo à espada. Neste tempo nos feriram dois cavalos e o soldados que chamam Gonçalo Sanches (o melhor soldado daquela fronteira, como todos dizem, moço de 25 anos solteiro) esteve por duas vezes cativo e lhe tomaram o chapéu e lhe pegaram pela correia, ele para escapar a desbrochou e fugiu. Muitas coisas pudera contar de vista, mas saiba V[ossa] R[everência] que durou a refrega e briga 3 horas e a nossa artilharia tirou 36 tiros, que para tudo deram lugar, e se recolheram com perda de muita gente, o que souberam por línguas que foram tomar noutro dia, e dizem que daqui até Badajoz sempre foram morrendo gente, e faltaram 35 homens e trinta e tantos cavalos; de treze cavalos soubemos nós que ficaram no campo, os homens mortos levaram-nos e tudo das presas, iam dizendo que el diablo los truviera [sic] a Olivenza.

Hoje, que são três deste mês [Junho], trouxeram quatro soldados de cavalo de Castela duas mil ovelhas sem irem com 8 tropas, como eles vieram a esta terra, como acima digo, que este é o número da cavalaria que a esta praça veio.

Haverá 4 ou 5 dias levaram também os castelhanos do Alandroal quanto gado acharam, com a força das mesmas tropas, bem grande dano para nós neste tempo; parece se quiseram vingar do terço de Serpa, que sem ordem do general da cavalaria entraram por Castela 10 léguas e trouxeram grandíssimo número de gado, com que amainaram a cólera do general, quando tão grande presa viu.

Fonte: Biblioteca Nacional de Madrid, mss. 8187, fls. 70 v-71.

Imagem: Mathieu Le Nain, “A disputa”.

3 thoughts on “Pequenas escaramuças no Alentejo, Maio e Junho de 1646 (documento inédito)

  1. Estimado amigo:
    Como siempre, recibe mi enhorabuena por tu magnífico blog, en el que habitualmente encontramos noticias tan interesantes, de las que es un buen ejemplo esta última actualización.

    Cierto. 1646 fue año que no sólo estuvo protagonizado por el suceso de Telena y el intento sobre Salvaterra do Extremo (el primero en la provincia alentejana, y el segundo en la de Beira)

    Estoy de acuerdo contigo cuando hablas sobre los incidentes cotidianos, la denominada guerra a pequeña escala que fue, realmente, la que mayor daño y fatiga causo a los habitantes de uno y otro lado de la Raya fronteriza.

    Ericeira, y otros autores, algunas veces nos refieren estos hechos, aunque normalmente se fijan más en los de mayor envergadura. Por fortuna, para enmendar ese silencio informativo, nos queda el relato de testigos anónimos que, incluso, participaron en esos encuentros y escaramuzas de segundo nivel, gracias a lo cual podemos conocer de primera mano la letra menuda de la historia.

    Al efecto de la entrada que los castellanos hicieron en términos de Olivenza la mañana del 28 de mayo del año citado, y para situar mejor el escenario de lo acontecido, quiero aportar algunos datos tomados de una carta que el marqués de Molinghen, autoridad que por entonces comandaba el ejército, dirigió a los ministros de la corte madrileña.

    Esta misiva, aparte de informar de lo que pasaba en la frontera pacense, quería responder a las constantes críticas que sobre el mal uso de la caballería se vertían cada día. Así el mlitar valón explicó abundantemente cómo trabajaban los montados y el premio que obtenían en sus correrías y que, por lo tanto, no todo eran sinsabores, tal como señalaban los enemigos políticos del marqués.

    Pues bien, la escaramuza oliventina de aquel lunes de finales de mayo, ocurrió casi pegada a los muros de la ciudad, en la zona que actualmente se conoce como Charca de Ramapallas, a 1´5 kms del núcleo fortificado urbano, en dirección este, mirando al camino de Valverde de Leganés.

    Desde aquí la partida castellana fue extendiendo su cabalgada de pillaje, dibujando un arco que, orientado hacia el sur, pasaba por los olivares llamados de Santa Catalina, bajo vigilancia de la atalaya de San Jorge, situada en las primeras estribaciones montañosas de la Sierra de Alor; y en sentido contrario, al norte, buscando el refugio de la Sierra de Doña María, a cuyos pies se encuentran algunos cortijos y casas de campo, como La Sancha. Un radio de acción campestre en torno a las 1600 hectáreas, dónde los caballistas encontraron una importante presa de ganado lanar y vacuno.

    Y en relación al convento que se cita en la narrativa, posiblemente se trate de las ruinas de dos ermitas ubicadas en uno de los extremos de dicho arco; concretamente de las dedicadas a San Francisco y San Lorenzo, por debajo de los olivares de Santa Catalina, y justo enfrente de la mencionada atalaya de San Jorge.

    O sea, una más de las rutinarias acciones de castigo. Desdeluego que no fue la primera, ni tampoco sería la última de aquel 1646. Mediado junio, hubo nuevos altercados. Pero ya antes de la correría de mayo, los castellanos también habían ganado, en otras acciones similares, setenta y dos monturas.

    Después de estas incursiones, lo de Telena y Salvaterra estaba ya próximo a aparecer en el calendario guerrero.

    Pero éstas, y algunas otras, son otras historias.

    Juan Antonio Caro del Corral

  2. La historia está llena de pequeñas historias que relacionan con proximidad a las partes contendientes al terreno y el tiempo que las acoge. La raya que delimita a los unos de los otros, cuando no hay un accidente geográfico de por medio (el Guadiana, por ejemplo) que lo marca con rotundidad, no siempre es aceptada por los pueblos que, aleatoriamente o por intereses ajenos quedan de uno u otro lado. Esto es así sencillamente porque la naturaleza humana se revela a aceptar lineas limítrofes impuestas de brusco.

    Hace unos días, almorzaba por coincidencia con una pareja portuguesa en un sabroso restaurante de la localidad gallega de Ponteareas, amablemente coincidíamos en cuantas cosas unen a los ciudadanos de pueblos que habitan en las proximidades de esas lineas de separación que son las fronteras. Ambos compartíamos el punto de vista del gran error político que tuvieron nuestros reyes, castellanos y portugueses, de no ser capaces de entroncar. ¿Alguien puede imaginarse lo que hubiera sido de nosotros si hubiéramos sido capaces de mezclar el dinamismo de los pueblos del mediterráneo, con la cultura y la exquisitez de la herencia musulmana de Al-Andalus, con el talante medido de la vocación atlántica portuguesa? Muy probablemente jamás hubiera llegado a ser lo que fue el imperio anglosajón.

    En estos días en que este país se deshilacha por los anhelos secesionistas, auspiciados por la ideología egoísta e interesada de el nacionalismo, peligroso y desfasado, es el momento de acabar con esta experiencia fallida que es España para alumbrar algo que hasta ahora muy pocos han planteado: la constitución de la República Federal Ibérica, abreviando: IBERIA ¿Puede haber un nombre más hermoso?. No tengo dudas de que ha llegado la hora de dar paso a un nuevo estado, dentro de la UE, tolerante, respetuoso, inteligente y moderno, en el que habitan 60 millones de personas que se escuchan y aúnan voluntades, no para ser un gran imperio, ese tiempo ya pasó; sino para ser ejemplo de respeto y solidaridad.

    Julio Castejón.
    Músico y Escritor.

    http://www.facebook.com/julio.castejon

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