O combate de Vila Nova de Cerveira (17 de Setembro de 1658) – um artigo de Carlos Durán Cao

Chevau-legers 2

Do estimado amigo Carlos Durán Cao recebi esta excelente colaboração, em galego e castelhano, que por falta de tempo só agora consegui colocar no blog. Ao Carlos Durán, os meus agradecimentos.

TRECHO DO LIBRO INTITULADO “ARMAS Y TRIUNFOS: HECHOS HEROICOS DE LOS HIJOS DE GALICIA” escrito no ano 1662 por Felipe de la Gándara, cronista oficial do Reino de Galiza.

Este libro foi escrito com o obxetivo fundamental de presentar os servizos prestados polo reino de Galiza ao monarca Filipe IV da Espanha na guerra de restauraçao de Portugal nuns momentos en que os galegos xa estaban a ser  pouco considerados en Castela.

Como e normal o contido lo libro conten a versión (versao) galega dos eventos producidos na fronteira galego-portuguesa no veran (verao) de 1658, e como e normal nestas publicacións (publicaçoes) non e simples comprobar a verdade do que aconteceu sobre todo o referente as perdas en homes e material dos contendores; sera interesante verificar o que din destas operacións militares o conde de Ericeira e outras fontes históricas portuguesas, neste caso e en todos os outros, para ter unha (uma) idea mais objetiva dos acontecementos militares.

Comentario do pai Gandara sobre os portugueses no principio do libro

Es el caso que el año  pasado de 1659  aviendo las Católicas Armas de nuestro Rei i Señor Don Felipe IV el Grande Monarca de las Españas alcançádo felicisimas vitorias de los Rebeldes de Portugal por la prte de Galicia i a donde le sirvieron los naturales desde muy Noble Reino luchando contra la nación mas belicosa, del maior ardimiento y presunción de valentía que se conoce en el orbe (Lutando contra a nação mais guerreira,do ardor Maior e assunção de coragem que é conhecido no orbe)

TEXTO ORIXINAL EN CASTELHANO NA PARTE REFERIDA AS OPERACIONS PRINCIPAIS LEVADAS A CABO NO ANO 1657 E NO ANO 1658 ATE A BATALHA OU COMBATE CHAMADO DE VILANOVA.

(…) En el año pasado de 1657 siendo gobernador y capitán general del Reino de Galicia don Vicente Gonzaga, de la casa de los duques de Mantua, del consejo de guerra de España, Gentilhombre de la Camara de su Majestad, capitán general antes de la caballería de los estados de Milán, entró con gran felicidad, venciendo innumerables dificultades con el exercito de Galicia en Portugal; y fabricó un castillo real (1) (a quién le dio el nombre de San Luis Gonçaga, dentro de aquel reino de la otra parte del Miño en el territorio de san Pedro de la Torre en distancia de una legua de Valencia (Valença do Minho), ltra de Villanueva de Cerveira, plaças del Rebelde, en cuia oposición fabricaron los portugueses nueve atalayas; torres fuertes que le circunvalaban, distantes un tiro de cañón de nuestro castillo, para impedir con ellas nuestras correrías, y media legua en distancia labraron un fuerte Real, adonde tenian acuartelada la gente para oponerse a la nuestra.

 El primero de Março de 1658 fue servido a su Majestad de elegir por Gobernador y Capitán General de Galicia al Marqués de Viana don Rodrigo Pimentel (2) elección bien recibida y aplaudida asi en la Corte como en Galicia con que se prometió aquel reino grandes felicidades de su gran cristiandad y celo en el bien público como señor natural del reino en el que tiene sus estados. El cual salió desta corte a 22 de Junio de 1658 llevando consigo por su Maestre de Campo General a don Baltasar de Rojas y Pantoja; soldado de grandes experiencias y valor que su Majestad eligió para este puesto; y al Maestre de Campo don Francisco de Castro, natural del mismo reino de Galicia de la villa de Verín, caballero de la Orden de Santiago que es hoy general de la artillería y merecedor de mayores honores y puestos.

 Y en mediados de julio recibió el marqués cartas en que su Majestad le ordenaba acelerase su jornada, y fuese disponiendo todas las cosas necesarias, formase exercito para  entrar en tierras del Rebelde. Hizolo asi el Marqués con notable presteza y prontitud de los naturales, que le recibieron y se vieron en menos de doce días muy consolados por haber reformado su Excelencia cosas muy superfluas y excesos con castigos de oficiales que habían usado mal de las permisiones de la guerra.

En seis de Septiembre se puso con el exercito formado en la ciudad de Tui, que constaba de cuatro mil infantes, tres mil milicianos (3), dos mil gastadores (4) y setecientos caballos, cuyo General era don Bernardino de Meneses, Marqués de Penalba y conde de Tarouca, Grande de Portugal y maior soldado, cuya lealtad merece grandes elogios y alabanzas, y aviendose de pasar el río Miño, se mandó echar el puente de barcas y el día doce de septiembre acabó de passar todo nuestro exercito encaminando al fuerte San Luis Gonzaga. Es su sitio en la tierra mas amena de aquellos paises, muy conveniente a nuestros fines, como lo ha enseñado la experiencia, y es una de las mayores fuerças de España. Al otro día junto el Marqués su consejo y declaro el orden que tenía su Majestad para divertir por estas partes las fuerçás del enemigo que tan pujante estaba sobre Badajoz (5), y propuso lo que mas convenía obrar en prosecución desto, con lo cual el día treze se acuarteló nuestro exercito un cuarto de legua del fuerte del Rebelde, que estaba en oposición del de San Luis Gonçaga, y en este día se trabó una escaramuza con unas tropas de caballos del enemigo que salieron a forrajear.

En esto y en los días antecedentes que les tomamos tres de sus atalaias perdieron los contrarios cien hombres, y nosotros veinte; y entre ellos a Don Diego Suarez de Deza Falcon, señor de la Casa de Castrelos, caballero de mucho valor y de gran estimación en el país y a dos capitanes de infantería.

 El martes 17, en la falda de una montaña, media legua de nuestros reales, se descubrió el enemigo que salía de los suyos con toda su caballería e infantería; esta contaba de 5.500 hombres divididos en tres tercios de paga y otros cuatro de ordenanzas; y la caballería de 500 caballos repartidos en once tropas, con los cuales se emboscó abaxo de la torre de Nogueira. Eran los generales de esta gente, de la infantería el conde de Castel Melhor, y el de la caballería el Vizconde de Lima.

Sabido en nuestro campo, salió el Marqués de Penalba con ocho batallones de caballos, en que iban las compañias del Teniente General don Francisco de la Cueva, la del Comisario General don Francisco de Taboada, la de la Guarda del General, la de Don Alvaro de Anaia, la de Don Francisco marcos de Velasco, la de Don Antonio de Moscoso, la de Don Andrés de Robles, la de don Pero Niño, y otras ocho mangas de infantería que sacó el Maestre de Campo General don Baltasar de Rojas y Pantoja; el cual reconoció el terreno donde se hallaba el enemigo y que era ventajoso, y dio orden a don Francisco Bujo, Teniente de Mestre de Campo General para que cubriese  un troço de caballería en que venía el Marqués de Penalba, y que por el otro costado el Teniente General don Francisco de la Cueva fuese cn algunas tropas, y el  Marqués de Viana iba en el cuerpo de la batalla, y de esta suerte marcharon todos a atacar al enemigo por la parte de Villanueva (Vilanova de Cerveira) y por la de Valencia (Valença do Minho) marchó el Maestre de Campo General con cien caballos que conducía el Comisario General don Christobal Zorrilla, acompañado de Don Pedro López de Lemos, conde de Amarante (6) y del capitan Don Francisco Pereira (7), y otros mil infantes de los tercios de los maestres de campo Don Gabriel Sarmiento de Quirós, de la Orden de Calatrava y señor de Mos, y don Luis Perez de Vivero, hermano  del conde de Fuensaldaña, Gobernador de la plaça de armas de Monterrey: y siguiendo la marcha se dio orden a Don Francisco Buzo, Teniente de Mestre de campo General, que con 400 mosqueteros se adelantase a trabar escaramuza con el enemigo, llevandola con buena disposición al abrigo de la caballería, y estando  escaramuzando, se reconoció que el Portugués daba muestras de retirarse con el grueso de su exercito, lo cual obligó al Marqués de Penalba a que con su caballería, y don Pedro de Aldao; Teniente de maestre de campo general, con la infantería saliesen a un repecho por la parte de Villanueva (Vilanova de Cerveira)  y descubriendo por allí el exercito contraio escuadronado, le embistieron valerosamente a cuerpo descubierto, y le rompieron, desalojandole de los puestos que había ocupado su caballería, y la infantería ,viendose perdida, huyó a tropas desatinadamente (fugiu descontroladamente) a donde fueron degollados por nuestra gente.

 Duró esta refriega (briga) desde las tres de la tarde hasta entrada la noche. Murieron de nuestra parte 18 personas y entre ellas un sobrino del comisario general de la caballería y el capitán don Juan Ozores de la milicia de Salvaterra, y salieron heridos 63, entre ellos los capitanes de caballos don Alvaro de Anaia, el Comisario General don Juan de Tabeada y los capitanes don Andres de Robles, don Antonio de Moscoso, don Pedro Niño y el teniente general de la caballería don Tomás Ruiz, y resultaron muertos y heridos 40 caballos.

De los enemigos murieron 250, heridos 380 y prisioneros 260 en que se cuentan 28 oficiales, 5 sargentos, dos estudiantes, 22 aventureros, 30 fidalgos, un sargento maior, 8 capitanes de infantería y el Conde de Vimieira.

 Nuestros soldados de los despojos (restos) se fardaron (ostentavan) hallandose muchas ungarinas (roupas religiosas), con hábitos de las Ordenes militares de aquel Reino, de que usaron los nuestros mas por trofeo que por abrigo: con que se dexa entender el daño que se hizo en su mejor gente.

 El miércoles 18 del mismo mes ocuparon los nuestros la Torre de Nogueira, patrimonio del rebelde Duque de Bergança, y los dos días siguientes otras cuatro atalaias. El día 21 a cosa de las nueve de la noche vino un ayudante de caballería del enemigo rendido a nuestro exercito, diciendo como el enemigo desamparaba su real (campamento), con que se tomó resolución de ir en su seguimiento; era de noche muy oscura, que nos impidió mucho  y facilitó su huida, y a poco rato de lo que nuestro exercito había andado, se vió habían puesto fuego a sus cuarteles, con que no se logró el alcance, sólo unas tropas nuestras les quitaron una pieza de campaña de seis libras de bala. Hizo noche en su mismo campamento  nuestra gente y conociese el grande desmayo en el que estaban, puesto que dexaban de pelear una fuerça como aquella.

 Fueron grandes las correrías que nuestros soldados hicieron la tierra adentro, puesto que ya no tenían quien se lo impidiese, y llegaron hasta las Cobas de Ponte de Lima. Traxeron gran cantidad de palas, zapas, azadones, picos, balas, cuerda, barriles de polvora, bizcocho, vino centeno y millo, y en llegando dirigiose nuestra marcha a Lapela.

 Viernes 27 se acabó de fijar el puente que contaba de 39 barcas, por ella se condujeron desde Tui los viveres y municiones a nuestro exercito el cual marcho el día siguiente por el pie del monte del Faro a vista de la ciudad de Valencia (Valença do Minho), talando las viñas de aquellos valles que son muchas y buenas. Domingo tomamos el monasterio de Ganfei. Lunes 30 se tomaron los puestos para sitiar la plaza de Lapela, aunque pequeña muy fuerte, distante una legua de las plazas de Monçon (Mónaco) y Salvaterra (8) aguas abaxo.

 Martes 1 de Octubre se plantaron dos baterias de cinco medios cañones de a 25 libras de bala cada uno, y este día se asaltó y ganó un arrabal en menos de una hora. Los vecinos se retiraron a la fortaleza que se defendía valerosamente de las invasiones de nuestra gente, y prosiguiendo las baterias se reconoció que las balas que se le tiraban que habían sido 600, no habían efecto en ella, por ser una torre en cuadrado muy fuerte, capaz de 300 hombres, ceñida alrededor de dos murallas fortísimas y altas, y en la de afuera tenían una plataforma con cuatro medios cañones con su foso y contrafoso.

 Viernes, día de San Francisco, estando para dar fuego a dos hornillos en las esquinas de la torre, y avisados del estado en que se hallaban, hicieron llamada a 6 de octubre y pidieron suspensión de armas por cinco días para capitular. Se les intimó que de no rendirse a merced aquel mismo día no tenían que tratar otro género de capitulaciones. Tuvieron que admitir lo que se les concedía y para conseguirlo bajo del castillo Francisco Lobato, gobernador de la plaça, y Francisco Pereira de la orden de Avis, los cuales de rodillas (de joelhos) entregaron las llaves a nuestro General del Marques de Viana que las tomó y en nombre de su Majestad les concedió que saliese rendido el presidio, salvas las vidas pero sin armas, bagage ni ropa alguna; y así el mismo día por la tarde salieron desta plaça 211 infantes en cuerpo con sus monteras, calçon y ropilla, llevando todos unas baquetillas blancas en las manos, tres clérigos y el Gobernador don Francisco Lobato, el Pagador del exercito, doze personas y entrellos siete hidalgos, uno de la orden de Avis y seis de la de Christus, también 32 mujeres, niños, viejos y gente ordinaria, también 14 mujeres principales.

Los soldados fueron llevados al Reino de Galicia donde quedaron prisioneros repartidos por las ciudades, la demás gente se remitió a Portugal.

Hallaronse dentro de la plaza de Lapela cuatro pieças de artillería, municiones, viveres y armas de todos generos, monedas de oro y plata, joyas, 800 cabeças de ganado, 500 de vacuno y los demás carneros y ganado de cerda (porcos), cuya preza se ha reputado por valor de 500 ducados.

Perdieron los enemigos en estos combates 150 hombres, de nuestra parte en los avances murieron Fernando de Novoa, sargento maior, un capitan y 60 soldados muertos y heridos. Saquearonse y se dieron al fuero las quintas y caserios de aquel territorio y nuestra caballería corrió la campaña hasta las murallas de la villa de Ponte de Lima y san Juan de Longovares.

 NOTAS:

(1) Ainda conservanse hoxe en día as ruinas deste castelo de San Luis Gonzaga consideradas en Portugal ben de interese cultural.

(2) Don Rodrigo Pimentel era Marques da vila galega de Viana do Bolo e a sua familia era de orixe portuguesa, pasados a Castela depois da batalha de Aljubarrota.

(3) Os milicianos eran tropas populares de leva forzosa e saindo do seu pais de pouco valor militar.

 (4) Son soldados sapadores granadeiros que fan obras de asalto ou defesa.

 (5) Lembremos que nestes momentos estaba vivo o asedio de Badajoz polas forzas portuguesas de Mendes de Vasconcelos, era preciso aliviar a presión abrindo outros frentes.

 (6)  Este don Pedro Lopes de Lemos, conde de Amarante, era irmao do Tenente Xeral don Xoan Lopez de Lemos, morto no combate de cavaleria de Arronches en 1653 e de quen herdou o título condal.  

 (7) Lembrese que os apelidos galegos e portugueses son muito semellantes e neste caso don Francisco Pereira era galego.

 (8) Salvaterra do Miño e unha localidade galega que estaba en poder de Portugal desde o 15 de agosto de 1643 debido a traizón (traiçao)  do seu gobernador don Gregorio Lopes de Puja que sendo portugués de orixe habia recibido este posto de mans do conde de Salvaterra García Sarmento de Soutomaior, ausente na América neses momentos. Ainda foron abertas as portas ao conde de Castel Melhor houbo forte resistencia por parte dos naturais da vila ate que foron vencidos. Bautizada como Salvaterra de Portugal estivo en poder de Portugal ate 17 xaneiro de 1659 cando foi reconquistada.

Imagem: Cavalaria. Pormenor de um quadro a óleo das décadas de 30-40 do século XVII.

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